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UN RETABLO DE JUAN VALDÉS LEAL

En nuestra sección «Conociendo Patrimonio»: el retablo de la iglesia del Carmen de Puerta Nueva

La gran joya de la Iglesia del Carmen de Puerta Nueva es su retablo. La arquitectura y el trazado fueron obra de Sebastián Vidal, realizados hacia 1639; la ejecución de Pedro Freile de Guevara y las pinturas de 1655 de Juan de Valdés Leal. Su disposición no es la originaria, ya que cuando se desplomaron los techos, tuvo que ser desmontado y fue trasladado provisionalmente a la Catedral. A su vuelta se fue colocado de esta forma.

Retablo de Valdés Leal

Consta de un zócalo en el que aparecen dos parejas de santas a cada lado del Sagrario Manifestador que se sitúa al centro. Son Santa María Magdalena de Pazzis con Santa Inés, y Santa Apolonia con Santa Sincletes. Sobre este banco, aparece el gran lienzo de la Asunción de Elías en el carro de fuego. A ambos lados, delante de columnas pareadas, los lienzos de Elías y los sacerdotes de Baal y Elías y el Ángel. Encima de éstos, se ven las cabezas cortadas del Bautista y San Pablo, bajo los frontones triangulares que se levantan sobre las columnas. Sobre esos frontones, los arcángeles Miguel y Rafael. Y en el ático, la Virgen del Carmen, protectora de los carmelitas, flanqueada por los santos cordobeses Acisclo y Santa Victoria. En las esquinas, los blasones de los Gómez de Cárdenas.

Lo primero que llama la atención de este retablo es esta iconografía, para nada, usual. La Asunción a los cielos de Elías, transportado por un carro de fuego está inspirada en la descripción del carro solar de Febo en las Metamorfosis de Ovidio; y el de Elías venciendo a los sacerdotes de Baal, se representa al profeta con el haz de rayos, un atributo de Júpiter. Algunos historiadores han explicado que los conceptos están sacados de un libro de fray Miguel Muñoz, un carmelita cordobés que había profesado en este convento, que se llamaba Propugnaculum Eliae el propaginis carmeliticae escrito en 1636. En el que defendía que los griegos eran conocedores de la vida de este profeta y que por eso, habían identificado al sol Helios con Elías, y así proponía su teoría sobre la representación mitológica del dios sol y su carro de caballos. A la izquierda aparece sobre un tronco seco y desgajado, que era un símbolo habitual de la pintura utilizado para representar la soledad eremítica.

Lienzo central del retablo

Se ha querido ver además otra explicación a todo esto en la familia Cárdenas, cuyo escudo aparece en la parte superior del retablo. Era un apellido ligado a la literatura y a la cultura de la ciudad, protector de escritores conceptistas cordobeses, como Pedro de Cárdenas y Angulo, que fue el mejor amigo de Góngora o Enrique Vaca de Alfaro, que fue pintado por el propio Valdés Leal en esos mismo años.