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LA PARROQUIA DE SAN LORENZO

En nuestra sección «Conociendo Patrimonio»: la parroquia de San Lorenzo

Esta iglesia se construyó en lo que fue el arrabal musulmán de al-Muguira -nombre del hijo de Abd al-Rahmán III-, donde nació el filósofo musulmán Ibn Hazm y en el que vivían muchos trabajadores de Madinat al-zahra. Ocupa el solar donde hubo una mezquita, de la que se conservan restos en el interior de la torre. La parroquia se abre a una pequeña plaza triangular rodeada de vegetación y con una placa conmemorativa justo en el centro, de mármol gris que conmemora la figura del poeta Ibn y que reza: “En la época del califato estaba en este lugar la mezquita del arrabal de la almunia de al-Muguira en el cual nació el gran polígrafo cordobés Aben Hazam 994-1064”.

Placa a Ibn Hazm

San Lorenzo es uno de los templos más antiguos de Córdoba. La primera noticia documental es de 1244 y es citada por Pero Abad, presbítero de San Laurenci, que dice que debió construirse entre 1244-1300. En 1687 sufrió un incendio y perdió las techumbres originales. Se procedió entonces a la construcción de bóvedas encamonadas, que en 1956 fueron sustituidas por un techo de madera, con el que se quiso dar la apariencia de su primigenio aspecto. Tiene planta rectangular, dividida en tres naves, como todas sus coetáneas, sin crucero y con cabecera en triple ábside, el central poligonal, con dos tramos y cubierta de bóveda de crucería, y los laterales, planos. Las naves se separan por arcos apuntados, que apoyan sobre pilares cuadrangulares, a los que se adosan columnas y pilastras. Por encima, otro arco sólo en la nave central sube hasta la techumbre y en ellos se abren vanos de luz.

 

Son varias las fuentes antiguas que afirman que la parroquia tuvo pinturas murales por diferentes partes de la misma. Las pinturas fueron descubiertas en 1956, durante las obras de restauración. Antecede al ábside central un arco apuntado decorado con cenefas florales, por encima del cual se abre otro rosetón de menor tamaño. A ambos lados los elementos pictóricos de los escudos de don Leopoldo de Austria y las parrillas del santo titular, y la escena de la Anunciación, la Virgen a la derecha y el ángel a la izquierda, debajo del rosetón el Padre Eterno.

Pinturas murales del ábside

 

Una vez ya en el ábside, vemos dos partes. Abajo, entre las ventanas aparecen santos y profetas. Y arriba el Ciclo de la Pasión con escenas del Prendimiento, el Juicio ante el sumo sacerdote, Jesús con la cruz a cuestas, Crucifixión, Entierro de Cristo y Resurrección. En la bóveda, ángeles y serafines en un magestuoso rompimiento de gloria. Se cree que hubo la mano de dos artistas, uno fue el encargado de las escenas narrativas y de los ángeles, donde las figuras son de tamaño natural, con perfiles y contornos finos y delgados. Ambos conjuntos tuvieron aplicaciones de oro, hoy perdidas. Los grupos de santos que ocupan las hornacinas son mucho más voluminosos y tienen distinto tratamiento en los rasgos físicos.

Pórtico, torre y rosetón

Además de las pinturas, este templo posee varias características que la hacen destacar del resto. Entre ellas, el pórtico de tres arcos que la precede y que no se repite en ninguna otra iglesia de Córdoba, bajo el que se halla la portada de acceso principal a la iglesia. El rosetón es otra particularidad y es uno de los pocos originales que se conservan. La torre que envuelve el alminar musulmán fue construida en 1555 por Hernán Ruíz II y sigue los esquemas de la de San Andrés. Está formada por un primer cuerpo cuadrangular, otro segundo también cuadrangular de menor tamaño y un último circular, que se remata con una figura de San Lorenzo.

Alminar musulmán