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LAS PUERTAS DE LA MEZQUITA-CATEDRAL DE CÓRDOBA (I)

En nuestra sección «Conociendo Patrimonio»: las Puertas del Patio de los Naranjos

La Mezquita-Catedral de Córdoba es el monumento más visitado en la ciudad. Forma parte tanto de nuestra visita guiada a la Mezquita-Catedral como parte de la visita guiada a la Mezquita-Catedral y Judería. Dedicamos hoy nuestra sección CONOCIENDO PATRIMONIO a una parte de este edificio muy utilizada diariamente por los visitantes, pero de la que poco se habla en las rutas organizadas: sus puertas de acceso. Son muchas y cada una con su historia, por lo que dedicaremos dos entradas al blog para no hacer excesivamente larga su lectura. Hoy nos centraremos en el Patio de los Naranjos.

En el lado oeste del patio de los naranjos se sitúan la Puerta de Deanes y el Postigo de la leche. En el muro norte del patio de los naranjos se abren la puerta del Perdón, la de Nuestra Señora del Pilar y la del Caño Gordo. Al lado este tenemos la Puerta de la Grada Redonda –frente al postigo de la leche- y la de Santa Catalina, frente a Deanes. Y en el interior destaca la Puerta de las Palmas, como uno de los accesos al interior.

Patio de los Naranjos con los nombres de las puertas, elaboración propia

La Puerta de los Deanes es una entrada al patio de los naranjos desde la calle Torrijos, situada frente al Restaurante el Bandolero. Aparece citada en el Libro de los Jueces como la Puerta del Alminar. Al interior muestra un arco de herradura muy poco cerrado, relacionado con las arquerías de las naves de Abd al-Rahmán I. Los historiadores opinan que es una de las puertas más antiguas de la Mezquita. La zona exterior, que da a la calle Torrijos es obra del siglo XIV. Es llamada de los Deanes porque por ella entraban los deanes cuando iban a tomar posesión de su cargo. Aquí los esperaban los miembros del cabildo, para acompañarlos al interior del templo.

Puerta Deanes

A continuación, casi en el recodo de la esquina se encuentra la Puerta del Postigo de la leche. Fue encargada a Hernán Ruiz I entre 1505 y 1510 por el obispo don Juan Daza. Está formada por dos cuerpos. En el inferior, un arco conapial enmarcado en alfiz y coronado por un florón, todo ello debajo de un vano adintelado ornamentado con molduras. El cuerpo superior repite la estructura del vano, con un arco de medio punto y molduras internas. Cuenta Nieto Cumplido que su nombre se debe a que esa galería del patio de los Naranjos fue dispuesta por el Cabildo para que fuera el lugar donde se depositaban los niños abandonados, que esperaban fuesen adoptados o, al menos, alimentados. En algunos lugares aparece escrito que las madres que deseaban ser contratadas por la casa cuna, se resguardaban aquí cuando hacía mal tiempo.

Postigo de la Leche

El relieve que hay en una de las enjutas de la puerta de Santa Catalina del alminar de la Mezquita, nos muestra no sólo el alminar, sino también la puerta que se abre justo a su lado, la Puerta del Perdón. Los restos de una inscripción que se hallan en la misma puerta, son el único dato histórico sobre su construcción: “DEL MES DE MARCO DE LA ERA DE CESAR DE MILL ET QUATROCIENTOS ET QUINÇE AN/NOS RREYNAN TE EL MUY ALTO ET PODEROSO DON ENRIQUE REY DE CASTILLA ET FILO DEL MUY ALTO REY DON ALFONSO”. Fue terminada en 1377 y está adosada a la torre, formando todo un conjunto. Es la puerta principal de acceso al patio de los Naranjos y en el Ceremonial de la Catedral de 1805 quedan reflejadas todo su significado y usos.

Está constituida por dos arcos de herradura, uno al exterior y otro al patio de los naranjos, dejando un espacio intermedio casi cuadrangular, que resguarda las puertas exteriores una vez están abiertas. El aspecto actual es diferente al que aparece en el relieve de la puerta de Santa Catalina. El motivo fueron las obras que se realizaron en el segundo cuerpo en el siglo XVII, para afianzar la torre. Hubieron de ser construidos unos arcos de descarga internos y la nueva escalera de acceso.

La fachada que da a la calle Cardenal Herrero muestra dos grandes pilares, que flanquean todo el conjunto, que están decorados con arquillos polilobulados ciegos. El gran arco de herradura tiene en las enjutas el escudo del rey de Castilla y ornamentación de yeserías de atauriques. Sobre la cornisa se alzan tres arcos polilobulados ciegos apoyados en delgadas columnas. Cada hueco está ornamentado con pinturas que representan a Nuestra Señora de la Asunción, San Rafael y San Gabriel, del año 1660 atribuidas a Antonio del Castillo. Remata el conjunto un gran friso ornamentado con triglifos, en cuyo centro aparece un altorrelieve que representa al Padre Eterno. Se corresponde este friso a la parte realizada en el siglo XVII. Las puertas son de madera de pino, forrada con hojas de bronce. Miden 9,45 cm. de altura por 1,93 de ancho cada una de ellas. Están ornadas con lazos que se entrecruzan rellenos con letreros cúficos. Conserva unas inscripciones sobre una restauración, que se les realizó en 1739 siendo obispo don Pedro de Salazar y Góngora.

Al interior, sobre el arco de herradura, aparece un balcón saliente con balaustrada y un relieve de San Miguel, mandado hacer en época del obispo Miguel Vicente Cebrián a mediados del siglo XVIII. El espacio intermedio entre ambas puertas ha sido también modificado a lo largo del tiempo. Se cubre con una bóveda de cañón con lunetos sobre los arcos de herradura, realizada en 1740 por Tomás Jerónimo de Pedrajas con el obispo don Pedro de Salazar y Góngora, cuyo escudo aparece en la cornisa de la cúpula barroca. En las pechinas aparecen los cuatro Evangelistas.

Algunos estudiosos afirman que la ventana enrejada que existe en el muro, allí donde el zócalo escalonado se rebaja para señalarla, era la puerta de Nuestra Señora del Pilar. Está entre la puerta del Perdón y la del Caño Gordo. Fue descubierta por Félix Hernández, que la dejó señalada con esa reja, sin abrir. El lugar se corresponde con la ampliación de Almanzor en la parte del patio.

La puerta del Caño Gordo se llama así debido a la existencia de una fuente justo a su lado, que recibe el mismo nombre y es la última del lado Norte. Siguiendo a Vaca de Alfaro, fue abierta en época del obispo don Juan Daza en el siglo XVI y tenía el escudo de armas del obispo. Ramírez de Arellano cuenta que dicho escudo fue cambiado de lugar en la reedificación que se realizó en el siglo XVIII en estilo neoclásico. Tiene un vano adintelado sobre el que se alza un frontón triangular, que sirve de remate al sencillo conjunto.

Puerta del caño gordo

La puerta de la Grada Redonda, frente a la del postigo de la leche, fue diseñada por Tomás Jerónimo de Pedrajas en 1726, según consta en los libros de cuentas, donde aparece citado el pago al artista el día 31 de octubre por este trabajo. Según Fernández Moreno su extraño nombre se debe a la existencia antiguamente de una grada de piedra azul con esa forma, que estaba puesta a modo de poyo o andén, que desapareció en 1731 para construir la fuente del Cinamomo con parte de este material.

Puerta de la grada redonda

La puerta de Santa Catalina está frente a la Puerta de los Deanes. Es la segunda puerta más importante desde la consagración de la mezquita en templo cristiano. Debe su nombre a la cercanía del convento de Santa Catalina, que después pasó a llamarse de Santa Clara. En los libros de ceremonias se deja dicho que es la puerta destinada a muchas de las manifestaciones religiosas, como, por ejemplo, las procesiones de rogativas. Fue diseñada por Hernán Ruiz II y encargada por el obispo don Cristóbal Rojas de Sandoval entre 1562 y 1571, del cual vemos su escudo en la clave del arco de acceso.

Puerta de Santa Catalina

Dos altos pedestales soportan columnas de fuste liso y capitel compuesto, sobre el que se alza un friso decorado con motivos vegetales de estilo plateresco. En su interior, se abre el acceso con forma de arco de medio punto sobre pilastras, en la clave del mismo se halla el escudo mencionado. Y en las enjutas aparece un relieve muy interesante sobre el antiguo alminar de la Mezquita y la Puerta del Perdón. En el segundo cuerpo vemos tres vanos, flanqueados por columnas al exterior de fuste estriado y pilastras al interior. Sobre las que se apoya un frontón curvo con la imagen del Padre Eterno. En las hornacinas pinturas que representan a Santa Catalina en el centro y San Acisclo y Santa Victoria, a cada lado.

Por último, en el patio de los Naranjos destaca la Puerta de las Palmas. En el interior del Arco de las Bendiciones, como también se la conoce, se conserva una inscripción, que se refiere a la obra de consolidación que realizó Abd al-Rahmán III de toda la arquería de la fachada de la sala de oración hacia el patio, realizada en el año 958. El motivo que provocó esta construcción fue el debilitamiento del muro y el empuje de las arquerías internas. Los trabajos consistieron en levantar otro muro paralelo, compuesto por once arcos de la misma proporción a los internos, cubiertos con bóvedas. Este muro se abre al exterior por los arcos de herradura que vemos, sobre columnas. La mayoría de ellos están cerrados y algunos tienen celosías de madera. La inscripción que se ha mencionado anteriormente dice: “ha ordenado el siervo de Allah, el emir de los creyentes… la restauración de esta facha y su consolidación… estos trabajos fueron terminados con la ayuda de Allah, en el mes de Du-l-hiyya del año 346 bajo los cuidados de su liberto, de su visir y de su intendente Abd Allah ibn Badr. Obra de Said ibn Ayud”.

Puerta de las Palmas

Centrándonos en la puerta de acceso y siguiendo a Nieto Cumplido, el significado de “arco de las bendiciones” estaría relacionado con diferentes actos de bendición que en ella se realizaban. A ambos lados del arco de herradura, se realizaron dos arquillos lobulados ciegos, fechados posiblemente en el siglo XIV y el de la derecha alberga la inscripción musulmana. El pabellón superior fue elaborado a modo de pantalla por Hernán Ruíz I en 1533. En él aparecen dos hornacinas, en las que se representa la Anunciación de la Virgen. Entre ellas y a sus pies, otra inscripción en un medallón: “HOC SACRUM OPUS ANTIGELICAE SALUTATIONIS DIVAE MARIAE VIRGINI DICATUM FRATER JOANNES A TOLETO SCULPENDUM CURAVIT EPISCOPATUS SUI ANNO DECIMO NATIVITATIS VERO DOMINO NOSTRI MDXXXIII”.

En el interior y entre ambos muros, hay dos pilas de agua bendita y los marcos de yesería, que tenían los lienzos de San Pedro y San Pablo, actualmente repuestos por otro tipo de motivos decorativos. El cancel de madera fue elaborado tras una propuesta presentada al Cabildo en 1724 y es atribuido a Tomás Jerónimo de Pedrajas, que en esa fecha recibió unos cargos a cuenta de ciertas obras realizadas en la Catedral.