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LA LEYENDA DE LA TORRE DE LA MALMUERTA

En nuestra sección «Conociendo Patrimonio»: La leyenda de la Malmuerta

Las murallas y las puertas de la Axerquía es un recorrido alternativo dentro de nuestras visitas personalizadas. En nuestra sección «CONOCIENDO PATRIMONIO» vamos a acercarnos a un monumento histórico, la Torre de la Malmuerta, que está lleno de historia y de historias. Forma parte de la muralla de la Axerquía de Córdoba y a su alrededor circulan toda una serie de leyendas.

La Torre de la Malmuerta se encuentra al comienzo de la Avenida de Ollerías. Se trata de una torre defensiva albarrana, que formaba parte de la muralla medieval de Córdoba. El rey Enrique III de Castilla encargó al primer corregidor de Córdoba, don Pedro Sánchez, la construcción de este punto defensivo de la muralla. Comenzó a edificarse en el año 1404 y se terminó a penas cuatro años después, en 1408.

Inscripción en la torre

Levantada sobre restos de una torre anterior musulmana y construida con grandes sillares de piedra, que conservan las marcas de los canteros cristianos. Tiene planta ochavada, la parte inferior es maciza y posee algunas estancias, a las que se accede por una escalera exterior, junto al arco que la unía a la muralla. En la parte superior hay un friso o listón decorado con cintas entrecruzadas, sobre él, almenas con remates piramidales. Bajo el arco se encuentran el escudo real y los restos de una inscripción en mal estado de conservación, de la cual se conoce su contenido gracias a la reproducción que de él hizo Ramírez de Arellano: “En el nombre de Dios: porque los buenos fechos no se olviden, esta torre mando facer el muy poderoso rey Don Henrique, e comenzose a sentar en el año de nuestro Señor Jeso Christo de MCCCCVI años, e sendo obispo don Fernando Deza, e oficiales por el rey Diego Fernandez, mariscal; Alguacil Mayor, el doctor Luis Sánchez, corregidor, e regidores Fernando Díaz de Cabrera e Ruy Gutiérres… e Ruy Alfonso… de Albolafia, e Fernan Gómez, acabose en el año de MCCCVIII”.

El propio sobrenombre de la torre, Malmuerta, ha dado lugar a la propagación atemporal de varias leyendas en torno a este lugar. Una de las más difundidas es la de un noble caballero de la estirpe de los Villaseca, llamado Gómez de Figueroa. Estaba casado con una noble cordobesa de gran belleza, doña Clara de Herrera, mucho más joven que él y de alma tan caritativa, que en muchas ocasiones se dedicaba a ayudar a los pobres, ofreciendo comida y ropas a los más necesitados. Su belleza y las salidas de doña Clara para sus actividades de caridad, provocaban continuos ataques de celos en don Gómez. Las continuas reprimendas del marido, así como las amenazas en dejarla encerrada, provocaron que doña Clara sólo saliera de casa para ir a la iglesia en su compañía. Los pobres comenzaron a visitar la casa, para seguir recibiendo su caridad desde una de sus ventanas enrejadas. Un día, doña Clara estaba contemplando la calle desde esa ventana y su marido pensó inmediatamente que estaba esperando la llegada de algún amante. Sin pensárselo dos veces, apuñaló a su esposa dejándola que se desangrara.

Don Gómez fue encarcelado y enjuiciado. El juicio fue dirigido por el propio rey, debido al alto linaje del acusado. Durante su celebración, muchas fueron las personas que llegaron a hablar de las virtudes de doña Clara. La muerte de doña Clara no pudo ser justificada y popularmente comenzó a ser llamada la “mal-muerta”. El rey sentenció a don Gomez, condenándolo a vender todas sus propiedades y construir en su lugar, una torre, donde debería quedar enclaustrado de por vida. La torre pasaría a ser llamada “de la malmuerta”.