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LA SINAGOGA DE CÓRDOBA

En nuestra sección «Conociendo Patrimonio»: la Sinagoga

La Sinagoga de Córdoba es uno de los monumentos que visitaremos en nuestra Visita Guiada «Mezquita-Catedral de Córdoba y Judería». Forma parte de la ruta La Judería Medieval Cordobesa. Dedicamos nuestra sección CONOCIENDO PATRIMONIO a la Sinagoga por ser uno de los monumentos más visitados en este tour guiado.

Está situada en la calle Judíos, en pleno barrio de la Judería cordobesa, formando parte de una de las rutas más destacadas y populares para ver en Córdoba. Fue construida en 1315 por Isap Moheb y es una de las tres únicas sinagogas medievales de España. En su muro oriental se encuentra la inscripción fundacional, que reza así: “Santuario provisorio y morada del Testimonio/ que terminó Yishaq Hoheb, hijo del señor Efraim/ Wadawa, el año setenta y cinco. ¡Así que vuélvete,/ oh Dios, y apresúrate a reconstruir Jerusalén!”. Comenzó su edificación exactamente el 20 de septiembre de 1314 y casi un año después, el 1 de septiembre de 1315 había sido terminada.

Inscripción fundacional

Estuvo en uso hasta la expulsión de los judíos de Córdoba. Entonces, fue convertida en ermita cristiana bajo la advocación de Santa Quiteria y la casa contigua, fue habilitada como Hospital de hidrófobos. Poco después, en 1536, se instaló en ella una cofradía con el nombre de la Cruz de Cristo y de los santos Crispín y Crispiniano. Y el 8 de abril de 1588 el gremio de zapateros la reformará para que fuera la sede de su hermandad, según consta en documentos conservados y estudiados por investigadores.

Durante la estancia de esta cofradía en la sinagoga, varias fueron las obras que en ella se llevaron a cabo. Así, está fechado que en 1722 las inscripciones se hallaban en mal estado y hubo que realizar varias reparaciones. Pero no fueron muy bien ejecutadas, ya que algunas fueron borradas o cubiertas por una espesa capa de cal. Otra de los cambios afectó a la techumbre. En un documento de 1794 se relata la recaudación de fondos con destino a reparar los tejados de la bóveda, porque amenazaban ruina. Debió de ser éste el momento en que se construyó la bóveda que ocultó la decoración de yeserías.

Cuenta Ramírez de Arellano que la ermita tenía su retablo, dos altares y algunas pinturas, sobre la gruesa capa de cal, que ocultaba las inscripciones hebraicas. Así permanecieron ocultas hasta el siglo XIX. En esta centuria, el obispo de Córdoba, fray Ceferino González encargó al párroco don Mariano Párraga, que realizara trabajos de adecentamiento, de limpieza y blanqueo de las paredes. Durante la ejecución de estas labores, el Padre Párraga comenzó la retirada del retablo de Santa Quiteria y descubrió bajo un desconchado de la cal, los restos de la decoración y de las inscripciones hebreas tapadas hasta ese momento.

Inmediatamente después se retiraron los retablos, altares y demás objetos de culto. Tras la cal aparecieron las inscripciones, la ornamentación, así como el arco polilobulado y la cruz pintada que hay en el interior del hueco que ocupó el retablo. El arqueólogo don Rafael Romero Barros y el arquitecto don Francisco de Borja redactaron un informe que fue presentado a la Real Academia de la Historia el 31 de octubre de 1884. El 24 de enero de 1885, la sinagoga fue declarada Monumento Nacional, según aparece en el Boletín Oficial del 12 de febrero. Desde 1994 forma parte del Centro Histórico de Córdoba declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO.

Patio de acceso

La puerta de la calle Judíos da paso a un pequeño patio empedrado. A la izquierda se encuentra la vivienda del guarda y a la derecha, la sinagoga. Precede a la sala principal, un vestíbulo. Tiene una escalera de madera, que permite subir a la zona superior, destinada a ser la galería para las mujeres. La sala principal es de reducidas dimensiones y de planta casi cuadrangular, con unos 6m. de lado y la misma medida en altura hasta la base de las ventanas. La parte inferior ha perdido por completo su antigua decoración. Los paneles ornamentales superiores forman estrellas de 4, 6 y 8 puntas, que se mezclan con elementos vegetales estilizados, atauriques. Cada pared se divide en tres zonas separadas por tableros de decoración geométrica y floral. Se imitan las ventanas que se abren a la galería en las otras paredes. Y se completa con las inscripciones en escritura hebrea, que eran de color rojo sobre un fondo azul. Reproducen frases del libro de los Salmos.

Galería de las mujeres

En el lado derecho de la puerta hay un hueco central de 2´80cm., donde se alojaba el arón o arca, que servía para guardar los rollos de la Torá o Pentateuco, que se corresponden con los cinco primeros libros de la Biblia. A ambos lados del hueco, hay nichos o alacenas. Al frente, un arco con su nicho, donde se debió alojar la Bimah o tribuna para la lectura de la Torá.

Las últimas obras de restauración en la casa del portero y un solar anexo han descubierto que la Sinagoga formaba parte de un gran complejo religioso. Han aparecido la mikvé o bañera, junto a la muralla. Es espacio del tamaño necesario para realizar la purificación completa del cuerpo por inmersión y llena de agua corriente, nunca estancada. Además, se han hallado restos de otro espacio, que pudiera ser una escuela talmúdica o la casa del rabino. Los trabajos de recuperación y puesta en valor de estos restos arqueológicos encontrados, tienden a la identificación y recuperación de estos lugares, donde se creará en un futuro no muy lejano, una Zona de Visitantes.