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LA DEFENSA DEL RÍO

En nuestra sección «Conociendo Patrimonio»: la Puerta del Puente y el Puente Romano

 

Hemos realizado dos entradas dedicadas a las Puertas y las Murallas de Córdoba, una sobre la zona de la Axerquía y la otra, centrada en la Medina y el barrio de San Basilio. En ellas ha quedado claro que el entorno del río Guadalquivir forma parte de este recinto amurallado, ya que era fundamental para la defensa de la ciudad. La Puerta del Puente, el Puente Romano y la Torre de la Calahorra forman la parte central de esta parte defensiva. Hoy nos vamos a centrar en las dos primeras, la Puerta del Puente y el Puente Romano.

La Puerta del Puente fue mandada construir en el siglo XVI. Erróneamente ha dado lugar a que fuera llamada Arco del Triunfo en muchas ocasiones. Este error proviene de la destrucción de la muralla en 1912, que estaba unida a la puerta. Y a que unos años después, en 1928, fuera reconstruida de la forma en que la vemos actualmente, como sí de una puerta conmemorativa se tratara, ya que se labró la parte interna de la puerta siguiendo la estructura de la externa. Durante un tiempo incluso estuvo aislada por una verja que la rodeaba en su totalidad y que preservaba el nivel del suelo original. Este aspecto fue modificado en 2005, cuando se le dotó del aspecto que vemos hoy en día, se retiró la baranda y la zona se hizo peatonal.

Puerta del Puente

Pero su historia se remonta a en época romana. En ese período hubo una puerta de acceso a la ciudad, que servía para unir Córdoba con la Vía Augusta a través del puente. En la etapa musulmana era conocida como Puerta de la Estatua o de la Figura, por una figura que había esculpida en su arco de entrada. Aunque la bibliografía también cita otros nombres musulmanes, como Bab Alqantara, Bab al Wadi, Bad al Yazira y Bab al Sura. Era una de las puertas de la ciudad con más trasiego de personas y de mercancías. En el siglo XVI estaba en muy malas condiciones. Por eso, el Cabildo Municipal decide abordar la ampliación de este espacio con la construcción de una nueva puerta, que además diera esplendor a este acceso tan usado en la ciudad. El corregidor licenciado Alonso González de Arteaga impulsará el proyecto. Fue comenzada por el arquitecto Francisco de Montalbán, pero poco después fue sustituido por Hernán Ruiz. La obra sufrió algunos retrasos por el alto coste que suponía y al final, quedó inconclusa. Es una de las tres únicas puertas antiguas que conserva la ciudad, junto con la de Almodóvar y la de Sevilla. Fue declarada Bien de Interés Cultural en 1931 y posteriormente, incluida dentro de los bienes declarados Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO.

Consta de dos grandes basamentos, sobre los que se alzan columnas de fuste estriado y orden dórico. Soportan un entablamento clásico, decorado con triglifos y metopas. La zona superior es la que está inacabada. En el centro presenta un frontón semicircular, decorado con el escudo de la realeza. Sobre el dintel del vano de acceso hay una inscripción, que reza: “REINANDO LA SACRA CATOLICA REAL MAGESTAD DEL REI DON PHELIPE NVESTRO SEÑOR SEGVNDO DE ESTE NOMBRE”.

Acceso al interior

Como he dicho en el primer párrafo, hubo una gran reforma de todo el espacio en el año 2005. Fruto de esa reforma es el acceso interior a la Puerta del Puente a través de una puerta que hay bajo el vano. Se accede a una galería expositiva que recorre toda la zona interna del entablamento. En esta sala se pueden contemplar diversas litografías, dibujos, fotografías y lienzos en los que el eje central es la Puerta del Puente. Así es posible ver la evolución histórica de este emblemático lugar y su entorno. Una escalera nos llevará al mirador superior, desde el que podremos contemplar unas preciosas y magníficas vistas de la ciudad.

Galería Expositiva

Delante de la Puerta del Puente y cruzando la Ronda de Isasa, se alza el Puente Romano. Las primeras referencias a la existencia de un puente en Córdoba nos llevan a la época de Julio César, a mediados del siglo I a.C. Aunque de este puente nada nos queda a día de hoy. Hasta el año 720 no se tienen referencias sobre esta obra de ingeniería. En ese año, el emir as-Samh realiza la primera gran reconstrucción de la que se tienen noticias. A lo largo de esa centuria, Hisam I y al-Hákam II llevaran a cabo labores de consolidación. Algunas reformas e intervenciones quedaron constatadas en los siglos XIII y XVI. Desde el año 2004 es peatonal, pero anteriormente circulaba tráfico rodado por él y formaba parte de la carretera nacional N-4. La última reforma fue realizada por el arquitecto Juan Cuenca Montilla, que le dio el aspecto que vemos actualmente.

Puente romano

En 1931, junto con la torre de la Calahorra fue declarado Bien de Interés Cultural y en 1994 fue incorporado al título de Patrimonio de la Humanidad de la UNESCO. Mide 331 m. y cuenta con 16 arcos, cuatro de ellos apuntados y el resto, de medio punto, a excepción de los dos extremos. Sí comenzamos a contarlos desde la Puerta del Puente, los arcos 14 y 15 son los más antiguos. La imagen de San Rafael situada hacia la mitad del puente, es la más antigua escultura dedicada al arcángel de la ciudad. Fue realizada por Bernabé Gómez del Río en 1651. Enfrente se colocó una hornacina dedicada a San Acisclo y Santa Victoria en la última remodelación del año 2008.