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EL HOSPITAL DE LA CARIDAD

En nuestra sección «Conociendo Patrimonio»: el Hospital de la Caridad, hoy Museo de Bellas Artes

El Museo de Bellas Artes de Córdoba se sitúa en el edificio que fue Hospital de la Caridad de Nuestro Señor Jesucristo, fundado en plena Edad Media. Este edificio es uno de los monumentos del barrio de San Francisco y Ribera. Nuestra sección CONOCIENDO PATRIMONIO va a ser hoy dedicada al Hospital de la Caridad y su evolución histórica hasta convertirse en Museo de Bellas Artes.

A finales del siglo XV fueron muchas las cofradías, hermandades y gremios que acogían y daban consuelo en sus últimos días a la gran cantidad de enfermos pobres que había en la ciudad, la mayoría no contaba con médicos, sino que se trataba tan sólo de proporcionar un poco de comida y paz a esas personas. Sólo los hospitales de San Lázaro y Mayor de San Sebastián contaban con mayores cuidados. Cuenta Ramírez de Arellano que hacia 1400 eran muchas las personas que fallecían en la más absoluta de las miserias y que un grupo de personas de alta alcurnia, se unió para recogerlos y darles los recursos que necesitaran. En 1443 Gonzalo Rodríguez organizó la Hermandad de la Santa Caridad, con idea de formar un hospital en el Monasterio de San Pedro el Real (hoy Parroquia de San Francisco y San Eulogio de la Axerquía). En 1483 se encontraban los Reyes Católicos en Córdoba y Gonzalo aprovechó la ocasión para solicitarles su beneplácito, lo que se vio reflejado en la Real Cédula del 15 de junio. En febrero de 1493 el obispo les concedió licencia para comenzar la construcción de la iglesia en la Plaza del Potro, donde la cofradía se trasladó desde el convento: «…en la collación de San Nicolás de la Axerquía… reduciendo dichas casas a casa de oración, templo de dios, refectorio de pobres, con la advocación de la Santa Caridad de Jesucristo». El 28 de junio de 1500 el papa Alejandro VI aprobará una Bula, en ella se autorizaba la existencia de un Sagrario para el Santísimo Sacramento y la extremaunción de enfermos, el nombramiento de capellanes, celebración de misas y otros oficios, así como dar sepultura a los enfermos que en el hospital fallecieran. Las personas que deseaban formar parte de la cofradía, se debían hacer las pruebas de nobleza. Por ello se convirtió en una de las hermandades más importantes de la ciudad, ya que pertenecer a ella era símbolo de posición social. La capilla mayor fue terminada en 1509 y el escudo de las armas del rey don Juan II se situó sobre el arco toral. Varios fueron los reyes que pertenecieron a la entidad, lo que contribuyó su engrandecimiento y aprobación generalizada, entre ellos Juan II, Juana la loca, el emperador Carlos y Felipe II.

Su labor e historia continuaron hasta el siglo XIX, siendo suprimido en 1837. El Hospital del Cardenal Salazar estaba funcionando y la Junta de Beneficencia decidió unir los dos hospitales en uno sólo. Las rentas habían ido disminuyendo con el tiempo y fueron pasadas al hospital del Cardenal Salazar. Perteneció su administración al Cabildo eclesiástico hasta 1842, en que pasó a la Junta Municipal de Beneficencia. Diversas vicisitudes vivieron sus dependencias, incluida una casa de vecinos, hasta que en fue convertido en Biblioteca y Museo. La historia de este edificio quedará desvinculada totalmente de la Cofradía de la Caridad en el siglo XIX. La Hermandad se refundó posteriormente, en 1939, en la parroquia de San Francisco y San Eulogio de la Axerquía como cofradía penitencial y realiza su estación de penitencia cada Domingo de Ramos desde 1940.

Las dependencias hospitalarias se convirtieron en espacio museístico. En la desamortización de Mendizábal fueron constituidas las comisiones de gestión del patrimonio y su salvaguarda. En Córdoba estuvo formada por Ramón Aguilar Fernández de Córdoba, Luis María Ramírez de las Casas-Deza y Diego Monroy Aguilera. Los fondos que esta comisión fue recopilando y recogiendo, fueron distribuidos en diferentes instalaciones de la ciudad: la Diputación Provincial que estaba en la actual calle Pedro López, las Escuelas Pías, el convento de Jesús María y el Colegio de la Asunción. Se componían de piezas arqueológicas, escultóricas y cuadros.

La reina Isabel II aprobó en 1844 la fundación del Museo de Bellas Artes. Tras unos años en el que no tuvo sede determinada, quedó ubicado definitivamente en el Hospital de la Caridad en 1862. Hasta aquí, todas esas piezas que habían sido recopiladas por las comisiones de patrimonio, comenzaron a ser trasladadas y Diego Monroy, miembro de esa comisión, fue su primer director. Las instalaciones sufrieron una gran reforma en los años 80, que le proporcionaron el aspecto que actualmente tiene.

Del edificio medieval tan sólo quedan la capilla, la fachada lateral de la capilla que da a la plaza del Potro, parte de la escalera y el patio, aunque estas dos últimas zonas han sufrido modificaciones a lo largo del tiempo. El templo es de una única nave, con planta rectangular y capilla mayor precedida por arco toral medieval, de estilo gótico. Se cubre con cúpula de escayola realizada en el período barroco, cuyas pinturas son obra de Rafael Romero de Torres en estilo neobarroco. La portada a la plaza mantiene los elementos estéticos del gótico humanista. Estaba oculta por un tapial y fue descubierta por Enrique Romero de Torres en 1917, conservador-restaurador en el museo en aquel momento. Las obras de restauración de esta portada fueron dirigidas por Ricardo Velázquez Bosco, que añadió la reja neogótica que podemos ver en la imagen destacada de esta entrada.

Sala de la capilla

Al museo se accede por una fachada muy transformada, realizada en estilo neogótico por Francisco Javier de Luque. Por ella se llega al patio, de planta trapezoidal, que da paso al Museo de Bellas Artes y al de Julio Romero de Torres. La pared donde está la puerta de entrada al Museo de Bellas Artes, conserva restos del claustro primitivo. Las andanadas de arcos están cegadas y perforadas por ventanales, además de la puerta de acceso, aunque están muy restauradas, son de tipo mudéjar y algunos historiadores lo han relacionado por el entorno de Hernán Ruiz el viejo.

Patio de acceso

En cuanto a la escalera, ocupa su lugar original. En el siglo XVI, fueron adquiridas las casas contiguas y la caja de la escalera fue reformada. De esa centuria es el techo de armadura de lazo con forma octogonal y las pinturas al fresco anónimas, que representan un Calvario con la Virgen y San Juan en la pared frontal, San Jerónimo penitente y San Francisco de Asís orando, a los lados. Se completa el conjunto con frisos decorados con elementos de la Pasión y escudos de la Orden. El conjunto fue en parte tapado en el siglo XVII para abrir una ventana en la pared del frente y fue descubierto en 1923 por Rafael Romero de Torres. En ese momento, al igual que pasó con la fachada gótica, se procedió a la restauración del conjunto.

Detalle de la escalera