Seleccionar página

LA PUERTAS Y LAS MURALLAS DE CÓRDOBA (I)

En nuestra sección «Conociendo Patrimonio»: las murallas de la Axerquía

Entre nuestras rutas personalizadas hay muchos itinerarios culturales y patrimoniales a realizar y descubrir. Por eso en nuestra sección  «CONOCIENDO PATRIMONIO» lo vamos a dedicar a las Murallas y Puertas de la Axerquía cordobesa. Consiste en un paseo guiado en el que conoceremos una parte de la historia de Córdoba, las murallas y las puertas de acceso que tuvo esta ciudad Patrimonio de la Humanidad, en la zona conocida como Axerquia. La duración de esta visita guiada es de 2 horas y media aproximadamente. Hemos realizado un recorrido interactivo, un mapa de posiciones, cuyo punto de encuentro será la Cruz del Rastro. Podréis consultar los lugares aproximados donde se encuentran las principales paradas que componen esta visita guiada, para ello haz click en este enlace.

La primera muralla de Córdoba fue construida tras su fundación romana y ampliada poco después hasta el río. Durante la ocupación musulmana fue, de nuevo, incrementada hacia el levante. La última muralla levantada fue la del barrio de San Basilio en la baja Edad Media. Durante todos estos siglos, varias fueron las puertas que se fueron abriendo en sus muros. Con el paso del tiempo, muchas de ellas se destruyeron en pro de la funcionalidad y del tránsito de vehículos, testigos mudos del paso del tiempo y mártires de la modernidad. Se conservan algunas fotografías antiguas, que nos dan una idea de cómo fueron. Llegaron a tener 7 km. de longitud y rodeaban toda la ciudad. Un muro medianero dividía el interior en dos zonas principales, quedando a un lado, la Medina y al otro, la Axerquía; a los que se añadió el barrio de San Basilio. Los límites de cada una de ellas quedan perfectamente delimitados y algunos de ellos aún pueden observarse formando parte de nuestras calles y edificios.

Mucho se ha escrito sobre este tema y todos los hitos que vamos a relacionar están estudiados. Este artículo no pretende aportar nada nuevo en el plano científico, sino acercarnos a estos lugares desde el punto de vista de un viandante más, dejando plasmadas cuáles son nuestras impresiones e intentando mostrar la ubicación de estos restos patrimoniales, para recordar aquellos que aún siguen en pie.

Arco del Portillo

Al comienzo de la Calle Cardenal González, en la esquina con calle San Fernando estaba la Puerta de la Pescadería, llamada también puerta nueva o de Zaragoza. Aquí se levantaba un arco, que fue derribado en el siglo XVIII y que ponía en comunicación una de las calles más principales de la collación de Santa María con la zona de la Posada del Potro. Restos de sus muros se encuentran en el interior del Bar La Bicicleta. Continuando nuestro recorrido hacia el norte, nos entristecemos ante el deterioro evidente del Arco del Portillo. Este arco era un paso más entre la Medina y la Axerquía, que fue denominado también “arco de San Francisco” o “portillo del Corbache”. Es uno de los pocos testigos que aún quedan en pie, por lo que la pena nos invade más profundamente cuando comprobamos su lamentable estado de conservación. Hace escasos días, parte de los muros de una casa cercana se derrumbaban fortuitamente. Esto mismo podría ocurrir con el arco del Portillo, sí alguna autoridad competente no hace algo para remediarlo. Lugar de paso continúo a día de hoy, bien merece ser restaurado, no sólo por la historia que guarda sino para evitar males mayores.

Calleja Junio Ganión

Entre el Arco del Portillo y los restos de la ermita de la Aurora, vemos otro pequeño arco disimulado en la fachada de las viviendas, es la calleja de Junio Galión. Fue abierta en el 1965 para poder tener un acceso más entre el arco del Portillo y la cuesta de Luján. Muchos años estuvo cerrado, pero hoy día es un paso más, que guarda uno de esos rincones que gusta pasear y fotografiar. La cuesta de Luján está situada al final de la Calle San Fernando, justo al comenzar la calle Diario de Córdoba. Fue también abierta en el siglo XVI por el comendador don Hernando Pérez de Luján, de ahí su topónimo.

Cuesta de Luján

Llegamos a la confluencia de la calle Diario de Córdoba, Alfaros, San Pablo y Alfonso XIII. Según las fuentes antiguas existió en este lugar una puerta llamada la Puerta de Roma, de Toledo o también “de hierro”. Se llamaba así porque era una puerta doble realizada en ese material, flanqueada por dos torres, a cuyo alrededor se abrían numerosos comercios y mesones. De ella no quedan restos arqueológicos que puedan indicarnos cuál fue su ubicación exacta.

Continuamos nuestro paseo hacia la calle Alfaros, casi al final de la misma podremos encontrarnos con otra de las escalinatas más famosas de Córdoba, la Cuesta del Bailío. Su topónimo lo recibe por el Palacio del Bailío que se sitúa justo arriba. La Casa del Bailío actualmente es la Biblioteca Viva Al-Andalus, cuya portada fue realizada por Hernán Ruiz II en estilo plateresco. Fue la vivienda de don Pedro Nuñez de Herrera, bailío de Lora y hermanastro de don Gonzalo Fernández de Córdoba “el Gran Capitán”. Tras la casa, una pequeña callejuela nos llevará a una de las plazas más fotografiadas de la ciudad, la plaza de Capuchinos o Cristo de los Faroles. Variadas son las historias y leyendas que podrían contarse sobre estos rincones, que dan lugar a otro paseo y a otra entrada.

Cuesta del Bailío

Escasos metros nos separan de la Plaza o Puerta del Rincón. la Torre del Rincón formaba parte de la puerta que aquí se levantaba y fue derribada en 1852. Hacía esquina con la muralla norte que venía desde la puerta de Osario y hacia el noroeste, donde está la torre de la Malmuerta. La muralla continuaba por la calle Adarve hasta esta última torre. La torre de la Malmuerta es un torreón defensivo construido en el siglo XV, de planta octogonal coronada por almenas y con un arco en el que se encuentra una inscripción alusiva a su construcción. Un halo de misterio y leyenda rodea su historia, el romance de “Los Comendadores de Córdoba” de Lope de Vega, situada en el barrio de Santa Marina, y el amor de un Gómez de Figueroa por Clara de Herrera.

Torre de la Malmuerta

Nos dirigimos ahora por la Avenida de Ollerías y en un recodo se encuentran algunos restos arqueológicos de la muralla, de los cimientos de una de las torres y de una barbacana, que nos indican el lugar donde estuvo la Puerta del Colodro. Alvar Colodro y Benito de Baños protagonizaron un momento importante en la conquista de Fernando III el santo, ya que fueron ellos los que escalaron la muralla y consiguieron entrar en la ciudad precisamente por este lugar, sorprendiendo a los vigilantes musulmanes.

Restos arqueológicos Puerta del Colodro

Continuamos hacia la calle Misericordia, donde estuvo la Puerta del mismo nombre, posiblemente en la confluencia con la calle Fernando de Lara. También fue conocida como Puerta de la Excusada. De ella poco más nos dicen las fuentes, salvo que fue destruida en 1882. Al final de la calle Fernando de Lara llegaremos a las murallas de la Ronda del Marrubial, unos 400m. de lienzos árabes del siglo XII de época almorávide, con doce torreones de planta cuadrangular de tapial. Felizmente están siendo restaurados desde el año pasado, actuaciones que han sacado a la luz numerosos restos arqueológicos romanos y árabes, como la barbacana.

Al final de las murallas del Marrubial se encuentra la plaza del Cristo de Gracia. En ella se situaba la Puerta de Plasencia, que fue derrumbada en 1879. Hasta ese año fue el principal acceso a Córdoba desde la zona este hasta que se abrió la Puerta Nueva. Un corto y escaso lienzo de muralla vuelve a aparecer en la plaza del Gamo, frente al Colegio Salesianos de la calle Santo Domingo Savio. Llegamos así a la plaza de la Magdalena, donde se abría la Puerta de Andújar, junto a la parroquia. Muy cerca de ella, a la salida de la calle Alfonso XII se construyó la Puerta Nueva para conmemorar la llegada de Felipe II en 1569. Ambas puertas fueron destruidas en 1870 y 1895 respectivamente. Continuando nuestro paseo hacia la ribera, la última puerta en este lado de la ciudad fue la Puerta de Baeza. Estaba situada frente a la iglesia Madre de Dios y fue destruida en 1869. Era una de las más hermosas, formada por dos torres de planta circular, que se encontraban unidas por un arco semicircular rematadas, tal y como aparece representada en algunos cuadros de la época.

Nuestro camino termina donde pudo estar la última puerta, la puerta de Martos, frente al cuartel de la Guardia Civil y haciendo esquina con la Ribera. Al otro lado se sitúa la ermita de los Santos Mártires, que se alza donde antaño estuvo el convento de los Santos Mártires, junto al Molino de Martos. Era una torre octogonal que sufrió los destrozos del terremoto Lisboa y tuvo que ser derruida.