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BARRIO DE SANTA MARINA

En nuestra sección «Hoy Visitamos»: el Barrio de Santa Marina

El Barrio de Santa Marina es uno de los barrios más populares de Córdoba, situado en la zona norte de la Axerquía. Su interés artístico, patrimonial e histórico hacen de este barrio un lugar qué ver en Córdoba y visitar, siendo numerosos los monumentos que lo componen. Por eso proponemos un nuevo paseo más. Partiremos de la gasolinera que hay en la Plaza de Colón, casi enfrente vamos a ver una escalinata, por donde bajaremos. Estamos en la calle Adarve, giraremos a la izquierda hasta salir a la Avda. de Ollerías. Por aquí avanzaremos hasta la Puerta del Colodro y seguiremos por la calle Mayor de Santa Marina. En la calle Cepas callejearemos hasta la Calle Muro de la Misericordia y la esquina con Cárcamo. Esta calle nos llevará a Obispo López Criado y con ella, a la plaza de San Agustín, que continúa por Rejas de Don Gome. Finalizaremos al llegar a la calle Santa Isabel, que desemboca en la Plaza de Santa Marina, donde terminaremos este paseo.

Muralla Calle Adarve

Como en otras ocasiones, acompañamos el texto con un mapa virtual, donde hemos señalado los hitos más destacados, con su fotografía -cuando ha sido posible- y una pequeña descripción. Para consultarlo sólo tienes que hacer click aquí.

Torre de la Malmuerta

En nuestro artículo sobre las Puertas y Murallas de la Axerquía vimos que en esta calle sobreviven algunos restos del lienzo de la muralla musulmana, cuyos restos se conservan en la calle Adarve y que desembocan en la Torre de la Malmuerta, a cuya leyenda también dedicamos otro artículo. Continuamos el mismo recorrido de ese artículo para llegar por la Avenida de Ollerías al lugar donde se levantó la Puerta del Colodro y cuyos restos arqueológicos podemos contemplar fusionados entre la arquitectura contemporánea y el urbanismo actual.

Restos arqueológicos Puerta del Colodro

Dejamos el camino de las puertas y murallas para adentrarnos en el barrio de Santa Marina. A la izquierda veremos una plaza con mucho encanto en Córdoba, la Plaza de las Lagunillas, con el busto conmemorativo de Manolete rodeado de una frondosa vegetación. Según Ramírez de Arellano, su nombre es debido a que siempre ha habido mucha agua en este lugar y a que en época de lluvias, se formaban lagunillas con las aguas rebosantes de los pozos.

Plaza de las Lagunillas

Y a la derecha, en la esquina con la calle Mayor de Santa Marina, el convento del Colodro. Este convento tiene una capilla que fue construida en el siglo XVIII sobre otra mucho más antigua, que era del XVI. Es un pequeño templo de una sola nave con un espectacular retablo pictórico, donde se representan a San Acisclo y Santa Victoria, obra de Cristóbal Vela. Todo el conjunto fue restaurado a comienzos del siglo XXI.

Convento del Colodro

Nos desviaremos un poco y callejeando llegaremos hasta la calle Muro de la Misericordia y cuyo nombre se debe a un antiguo hospital, el Hospital de la Misericordia. Aquí se conservan restos de sus muros, que se prolongan hasta la calle Fernando de Lara. La cofradía de la Misericordia fue fundada en 1640 y contó en sus orígenes con una pequeña enfermería. Los miembros de la cofradía eran sobre todo piconeros y su trabajo fue en aumento. A comienzos del siglo XVIII sus estancias fueron ampliadas y según Saldaña Sicilia, aún funcionaba en 1929. Se conservan incluso fotografías antiguas de su portada y de la espadaña de su capilla. En medio de los bloques de pisos, que ocupan el solar del antiguo hospital y rodeado de árboles se alza un Triunfo a San Rafael, que según Ramírez de Arellano fue costeado por la hermandad a mediados del siglo XVIII.

Muro de la Misericordia

Bajaremos por la calle Cárcamo, calles castizas de paredes enlacadas y con sabor añejo. En la esquina con la calle Moriscos tenemos una de las fuentes más bonitas de la ciudad, la Fuente de la piedra escrita. Es una fuente adosada a la pared de 1721, formada por un arco barroco coronado por un escudo de Córdoba y una placa con una inscripción, que reza: “Reinando la magestad de S. Rey Phelipe V y siendo su corregidor en esta ciudad D. Juan de Vera Zúñiga y Faxardo, cavallero de la orden de Santiago, intendente general de lo civil y militar y real hazienda della de Jaen y sus reinos se hizo esta obra el que fueron Dip. D. Antonio Dimas de Cárdenas y Guzmán, cavallero de la misma orden y D. Antonio Toboso de los Ríos y Castillejo Veinticuatros. Año de 1721”. El arco apoya en sendas figuras de león, de mármol blanco de unos 60 cm. de altura de cuya boca, salen los caños de hierro que vierten el agua a la fuente.

Fuente de la Piedra Escrita

Seguiremos nuestro camino por la calle Obispo López Criado hasta el cruce con Pozanco y San Agustín. Aquí se abre la plaza de San Agustín, otra de las plazas más castizas de la ciudad, donde vemos la portada del convento de San Agustín, que da nombre al lugar. San Agustín es un templo que forma parte de la ruta de las Iglesias Fernandinas y nos remitimos a una entrada que dedicamos hace tiempo a este edificio tan singular y destacado dentro de la historia cordobesa.

Iglesia de San Agustín

Tras esta parada, vamos a continuar nuestro paseo por la calle Rejas de Don Gome para llegar a Santa Isabel, a la derecha presidiendo una pequeña plaza se abre la portada del Palacio de Viana. Esta vivienda señorial perteneció al marquesado de Villaseca y entroncó con el marquesado de Viana por matrimonio en 1875. Su construcción comenzó en el siglo XV y ocupa una extensión de 6.500 metros cuadrados. La casa es un claro ejemplo de una residencia nobiliaria, la arquitectura de sus estancias y su decoración, muestran cómo sería el ambiente de la aristocracia. Pero, además, destacan las grandes colecciones atesoradas por don José Saavedra y Salamanca, II marqués de Viana, cuya afición por la arqueología y el coleccionismo le llevaron a recopilar un gran número de piezas de incalculable valor, cerámicas, pinturas, tapices, entre otros, pueden contemplarse durante su visita.

Palacio de Viana

Sin abandonar la calle Santa Isabel llegaremos al lugar donde se encuentra el antiguo convento de Santa Isabel de los Ángeles, actualmente cerrado y en proceso de transformación funcional. Esta institución fue fundada por don Alfonso Fernández de Villaseca en 1489 para su hija Marina. Para su constitución le cedió unas casas de su propiedad, que lindaban con una ermita dedicada a Santa Isabel. En la construcción de su iglesia intervino Juan de Ochoa y fue terminada por Sebastián Vidal y Bernabé Gómez del Río. Y el retablo mayor cuenta con relieves de Pedro Roldán.

Convento Santa Isabel

Tras el convento está la Plaza del Conde de Priego, presidida con la Estatua Conmemorativa de Manolete, obra de Manuel Álvarez Laviada de 1956. En esta zona está inspirada la leyenda de Los Comendadores de Córdoba, de Lope de Vega. El convento de Santa Isabel cuenta también con sus propias leyendas.

Plaza del Conde de Priego

Frente a ella, la parroquia de Santa Marina, donde terminaremos nuestro paseo por este barrio tan popular de Córdoba. Este templo forma parte de la ruta de las Iglesias Fernandinas y es uno de los más grandes en tamaño. Para su descripción, nos remitimos a una entrada antigua.

Parroquia de Santa Marina