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BARRIO DE SAN FRANCISCO

En nuestra sección «Hoy Visitamos»: el Barrio de San Francisco

Retomando nuestras descripciones sobre los barrios de Córdoba, vamos HOY VISITAMOS y vamos a pasear por San Francisco y la Ribera para conocer qué calles comprenden y las huellas que la historia ha ido dejando en ellas. Comenzaremos nuestro recorrido en el compás de San Francisco, donde podremos visitar la Parroquia de San Francisco y San Eulogio de la Axerquía, antiguo convento de San Pablo el Real y una de las iglesias de la ruta FernandinaCompletamos este paseo con un mapa interactivo (pinchar aquí), en el que podréis consultar todos los monumentos, encontraréis una fotografía de cada uno de ellos y una pequeña leyenda.

Fachada de San Francisco

Sí continuamos por la calle San Fernando hacia el norte, en la acera de la izquierda y cerca de la bifurcación con Maese Luis, hay una fuente del siglo XVIII (foto en el enlace del mapa). Cuenta Ramírez de Arellano que en este lugar ya había una fuente anterior, que se surtía del agua que nacía debajo de la Plaza de la Compañía. En 1786 el corregidor Eguiluz realizó algunas obras de mejora de la calle y procedió a renovar la fuente usando mármol en tono azul.

Vamos a desviarnos en el cruce mencionado por Maese Luis hasta el cruce entre la calle Tornillo y Armas. En esta esquina nos encontramos con una pequeña iglesia, hoy convertida en salón parroquial dependiente de San Francisco. Cita Ramírez de Arellano la existencia de una ermita dedicada a Nuestra Señora de la Consolación en la calle Armas (foto en el enlace del mapa), que podría ser este salón parroquial. Fue fundado en el siglo XV y las fuentes hablan de ella desde sus comienzos como la ermita de Nuestra Señora de la Consolación, San Nuflo, San Lorenzo y San Martín. Fue Casa de Expósitos desde el siglo XVII hasta que en 1820 fueron trasladados al suprimido hospital de San Sebastián. La calle Tornillo recibe este nombre porque en ella estaba el torno en que eran entregados los niños. La iglesia era un templo que era pequeño y que tenía tres naves, divididas por arcos sostenidos por columnas de mármol rojo. Cuenta además que tenía tres cuadros de Antonio del Castillo, que representaban a los Santos Patronos Acisclo y Victoria, y un grupo de ángeles sosteniendo un paño en que se leen las palabras de la consagración. Sostiene que tenía pinturas al fresco también del pintor, en que se veía una Anunciación en el triángulo que forma la portada exterior. Avanzaremos por la calle Tornillo hasta Candelaria. Se levanta en esta calle el restaurante Ermita de la Candelaria. Está fundado sobre una antigua ermita, mandada construir por doña Aldonsa Martín en el siglo XV, viuda de Simón Pérez, para la institución en ella de un hospital con la advocación de Nuestra Señora de la Candelaria, para niñas huérfanas y viudas honestas. Tenía una pequeña iglesia de tres naves, decorada con retablos, y un minarete en la casa contigua.

Ermita de la Candelaria

Y en la esquina con la calle Lineros nos encontramos con el Retablo de San Rafael. Este retablo fue construido por Antonio de Monroy en 1801, según reza una inscripción en latín que dice: “Córdoba/reconocida siempre a su Custodio,/ ofrece a San Rafael Arcángel/ este monumento, erigido con las limosnas/ de personas piadosas/ en desagravio de la injuria/ sin testigos inferida a la antigua imagen/ por mano enemiga, el día 22 de enero del año/ corriente/ de 1801./ Y en prueba de agradcimiento/ por haber visto nosotros salva á nuestra Ciudad/ de la amenazadora mortífera epidemia/ que devastaba la baja Andalucía y ciudades/ comarcanas./ Y porque nada falte á la piedad delos cordobeses J/ así mismo á la Santa Virgen María/ bajo la advocación de Linares/ y á nuestros titulares Acisclo y Victoria,/ con espíritu gozoso/ lo consagran”.

Retablo de San Rafael

Seguiremos por la calle Lineros hasta llegar al cruce entre las calles Mucho Trigo y Consolación, tomando esta última. En la calle Badanas, se hallan los restos de lo que fue la Parroquia de San Nicolás de la Axerquía, cuya otra portada da a la Ribera. Fue una de las iglesias fernandinas y actualmente se halla casi en ruinas, sólo queda en pie parte de los muros externos y de las fachadas laterales en muy mal estado de conservación. La bibliografía ha hablado tradicionalmente de que había sido construida sobre una antigua mezquita y dedicada a San Nicolás de Bari, a cuya advocación se añadió en 1642 la de San Eulogio. Pero el hecho de la existencia de una mezquita anterior fue puesto en duda en una tesis doctoral sobre las mezquitas cordobesas, incidiendo en que la falta de evidencias arqueológicas hace poco probable esta afirmación.

San Nicolás de la Axerquía

Nuestro recorrido continúa por la Ribera hasta la calle Enrique Romero de Torres, plagada de restaurantes y lugares de ocio, que desemboca en la Plaza del Potro, uno de los lugares más emblemáticos de Córdoba, donde finaliza nuestra ruta. Esta plaza recibe este nombre porque era el lugar donde se realizaban las ventas del ganado caballar y mular, por lo que era un sitio muy concurrido. Aquí se encuentran diferentes edificios de gran importancia histórica y artística para la ciudad, la propia Fuente del Potro que está en el centro, el Triunfo a San Rafael, la Posada del Potro, el Museo de Bellas Artes en el antiguo Hospital de la Caridad y el Museo de Julio Romero de Torres. La fuente fue construida en 1577, siendo corregidor de la villa, Garci Suárez de Carvajal. Hasta 1847 se encontraba en el lugar opuesto al que hoy ocupa. En ese año fue añadido el potrillo que sostiene el escudo de armas de Córdoba.

Plaza del Potro, vista parcial

El Triunfo a San Rafael fue colocado en la plaza en 1924. Es obra barroca del escultor italiano Miguel Verdiguier del 2 de mayo de 1768 y anteriormente estuvo en la plaza de San Ignacio de Loyola, delante de la fachada de la Colegiata de San Hipólito, según cuenta Ramírez de Arellano. Este mismo autor añade una descripción de cómo era originalmente, ya que contaba con un basamento de piedra blanca y lienzos negros, en los que se representaba el hambre, la peste y las tormentas, con tres salientes en los que se apoyaban la Fe, la Devoción y la Perseverancia, realizadas en barro y que en ese momento ya estaban en muy mal estado de conservación. Describe además que la imagen de San Rafael estaba mutilada y que había perdido el oro que la cubría. El traslado de la obra fue promovido por Enrique Romero de Torres el 27 de octubre de 1924 y a sus gastos colaboraron algunos vecinos.

San Rafael