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Barrio de San Andrés

En nuestra sección «Hoy Visitamos»: el Barrio de San Andrés

El Barrio de San Andrés es el más céntrico de la Axerquía. Su interés artístico, patrimonial e histórico hacen de este barrio un lugar qué ver en Córdoba y visitar. Por eso proponemos este nuevo paseo. En él vamos a discurrir por las calles donde se encuentran los monumentos más destacados que hoy se conservan, haciendo alusión a algunos ya desaparecidos. Partiremos de Capitulares, que forma parte también del Centro Comercial de Córdoba, y nos adentraremos por la calle San Pablo hasta el corazón del barrio. Desde aquí giraremos hacia Isaac Peral, Arroyo de San Andrés, Rejas de Don Gome, Juan Rufo hasta Alfaros, que nos devolverá a nuestro punto de partida, Capitulares. Lo acompañaremos con un enlace a un mapa virtual donde están señalados los hitos más importantes, tanto existentes como los desaparecidos, con su fotografía -cuando es posible- y una pequeña leyenda. Para consultarlo sólo debes hacer click aquí.

Compás de San Pablo

En Capitulares nos encontramos con el compás barroco del Convento de San Pablo. Este convento fue fundado por Fernando II tras la conquista y en 1241 fueron donados los terrenos para su construcción. Era todo un gran conjunto de edificaciones, en forma de cruz griega, en cuyos ángulos se disponían el patio principal de Juan de Ochoa de 1570-1571, la enfermería, el noviciado y la portería con la casa de campo. Fue ocupado durante la dominación francesa, sufrió la desamortización y la exclaustración. A comienzos del siglo XX se procedió a la restauración de algunas de sus dependencias y la comunidad de padres claretianos se hizo cargo del templo. Bajo sus cimientos, los de la calle San Pablo y los edificios laterales se encuentran los restos del antiguo anfiteatro romano. Fue construido en el siglo I d.C. junto a la Via Augusta, tenía grandes dimensiones y una gran parte de los restos arqueológicos están bajo los jardines del Palacio de Orive. Estos estudios afirman que sus gradas podían acoger a unos 15.000 espectadores.

Palacio de Orive

El Palacio de Orive o de los Villalones se encuentra al comienzo de la Calle Villalones, a la que da nombre. Esta construcción es un claro ejemplo del renacimiento cordobés y posee una de las fachadas más bellas de la ciudad, cuyo autor es Hernan Ruiz II fechada en 1560. La parte posterior del palacio está ocupada por los Jardines de Orive. No sólo es interesante a nivel histórico y artístico, sino que cuenta con una de las leyendas más famosas de Córdoba, la leyenda de doña Blanca Ucel.

Fuente de la plaza de San Andrés

Retomamos la calle San Pablo para avanzar hacia la parroquia de San Andrés, justo delante se abre una pequeña y frondosa plaza, en cuyo centro se sitúa una Fuente. Según Ramírez de Arellano procede de la Plaza del Salvador, plaza que ya no existe y que estaba en la confluencia de las calles Alfaro con Capitulares. Fue construida en 1664 y fue trasladada a la plaza de San Andrés en 1861, para reponer a otra de 1794.

Detalle del Palacio de los Luna

Detrás de la fuente tenemos el Palacio de los Luna. Es un ejemplo del plateresco cordobés. Posee una fachada del último tercio del siglo XVI y un piso superior algo posterior, donde vemos una doble ventana a modo de galería italiana. La portada tiene un portón enmarcado por jambas apilestradas, con remates de bola en los extremos y dibujo en relieve de guirnaldas en el dintel, sobre este dintel se sitúa el escudo familiar y una ventana central con alfiz muy sencillo. En la esquina reluce un doble balcón en ángulo, a dos alturas con una columna en el centro y molduras labradas en piedra.

Y al otro lado de la calle, se encuentra la Casa de los Angulo, perteneció a Martín Sánchez de Angulo, que fue uno de los conquistadores de Córdoba y representante de los marqueses de Guadalcázar. En este cruce de calles hubo también un hospital, el Hospital de Jesucristo. Fue fundado por don Luis González de Luna, mensajero del rey y caballero veinticuatro. Estaba dedicado a recoger pobres enfermos, locos y también asilo de peregrinos. Según Vázquez Venegas desapareció tras 1752 porque estaba casi arruinado.

Casa de los Angulo

Junto a estas viviendas solariegas y presidiendo el espacio se encuentra la Parroquia de San Andrés. Nos remitimos en esta ocasión a una antigua entrada de blog, para conocer más sobre este templo, haz link aquí.

Fachada principal de San Andrés

Un poco más adelante se halla el Palacio de los Guzmanes, un inmueble cerrado y en bastante deterioro. Fue construido en el siglo XVIII y está catalogado de BIC. En la fachada aún se conservan los escudos de los Fernández de Córdoba y Guzmán.

Salimos de la calle San Pablo por Isaac Peral, donde Ramírez de Arellano nos cuenta que hay dos viviendas solariegas, una perteneciente a la Casa de los Argote, que conserva aún una portada renacentista de 1547 y es Bien de Interés Protegido, y la Casa del mayorazgo de los Hoces.

En la esquina entre Isaac Peral, Buen Suceso, Ocaña y Arroyo San Andrés, citando de nuevo a Ramírez de Arellano hubo una ermita dedicada Nuestra Señora del Buen Suceso, que pertenecía al Hospital de San Andrés. Fue fundado en tiempos de los reyes católicos por una cofradía de limpieza, que se dedicaba a asistir a enfermos pobres y a los cofrades también pobres. Los estatutos fueron aprobados en 1483 por el obispo Iñigo de Manrique. En 1636 una vecina del barrio donó a la cofradía la imagen de Nuestra Señora del Buen Suceso y fue colocada en su altar, dando nombre a la pequeña iglesia de esta institución. Otra institución hospitalaria hubo además en estas calles y al igual que el anterior, también desaparecida. Era el Hospital de Nuestra Señora de las Nieves y Santo Domingo de Silos, propiedad del gremio de uñeros, que acogían a sus operarios enfermos, huérfanos y viudas. Este gremio fue aprobado en 1728.

Continuando por Arroyo San Andrés, llegaremos callejeando hasta el Convento de Santa Marta, uno de los tesoros góticos de la arquitectura cordobesa. Su origen está en un beaterio fundado por Catalina López de Morales, viuda de Juan Pérez de Cárdenas. Entre las beatas que lo visitaban había familiares del obispo y de un alcaide de los donceles. Estas mujeres fueron las primeras monjas de la casa, cuya fundación comenzó en 1459. Tras una sencilla portada se accede a un patio porticado, donde vemos la portería y la fachada de la iglesia, obra de Hernán Ruiz de 1511. Fue patronato de los marqueses de Guadalcázar y en el templo están enterrados los condes de Cabra.

Convento de Santa Marta

Tomaremos ahora la calle Juan Rufo hasta llegar a la Fuente de la Fuenseca. Esta fuente toma este nombre tan singular por su primitivo emplazamiento, surtía su agua de un manantial cercano, pero las aguas no tenían suficiente vertiente y siempre estaba seca. En 1760, el ayuntamiento decidió cambiarla de sitio y la trasladó a su lugar actual, donde el agua fluye gracias a la bajada de la corriente. En 1808 la fuente fue reconstruida y colocado el San Rafael que tiene en la parte superior.

Fuente de la Fuenseca

Para terminar nuestro recorrido, avanzamos por la calle Alfaros. En esta calle hubo tres instituciones más, desaparecidas en la actualidad, una ermita y dos hospitales, según fuentes antiguas. La Ermita de Nuestra Señora de la Adoración de los Santos Reyes, construida y fundada su hermandad en 1720. Era una iglesia tan pequeña que la gente oía misa desde la calle y en 1840 fue extinguida, desapareciendo totalmente. El Hospital de Ciegos se remontaba al siglo XV, cuando sus fundadores recibieron el permiso para su creación de la reina Isabel la Católica, que estaba en Córdoba. Pero le ocurrió lo mismo que a la ermita, desapareció en el siglo XVIII. Y el hospital de la Encarnación del Hijo de Dios, Espíritu Santo, Santo Domingo, Coronación de la Virgen María y San Sebastián Mártir, cuyas reglas fueron aprobadas en 1525 y extinguido también en el setecientos.